Cada vez más personas optan por ventanas de PVC para sus viviendas

Cuando pensamos en reformar una vivienda solemos prestar mucha atención a la cocina, el baño, los suelos o el color de las paredes, mientras que las ventanas pueden quedar en un segundo plano hasta que empezamos a notar determinados problemas. El ruido de la calle, las corrientes de aire, la dificultad para mantener una temperatura agradable o unas ventanas antiguas que ya no cierran correctamente pueden hacer que nos planteemos sustituirlas. En ese momento descubrimos que actualmente existen muchas más posibilidades de las que probablemente imaginábamos.

Entre las alternativas disponibles, las ventanas de PVC se han convertido en una opción habitual para viviendas nuevas y reformas. Una de las razones está relacionada con la importancia que ha adquirido el aislamiento, aunque también entran en juego cuestiones como el mantenimiento, el diseño y las posibilidades de combinar diferentes perfiles y acristalamientos. Elegir una ventana ya no consiste únicamente en decidir su tamaño y color, porque detrás existen características técnicas que pueden influir directamente en el comportamiento del cerramiento.

Este es uno de esos cambios de casa que parecen pequeños hasta que empezamos a utilizarlos todos los días. Una ventana forma parte de nuestra relación con el exterior, deja entrar luz y permite ventilar, pero también constituye un punto de la envolvente de la vivienda que debemos tener en cuenta cuando hablamos de aislamiento. Por eso merece la pena entender qué puede ofrecernos el PVC y, sobre todo, qué otros elementos debemos estudiar antes de decidir qué ventanas instalar.

El aislamiento se ha convertido en una prioridad dentro de muchas viviendas

Durante años podíamos elegir unas ventanas principalmente por su aspecto, pero actualmente prestamos mucha más atención a su comportamiento térmico. Queremos conseguir viviendas agradables durante el invierno y el verano sin depender constantemente de la calefacción o del aire acondicionado. Evidentemente, las ventanas no son el único elemento que determina la eficiencia de un edificio, porque también intervienen fachadas, cubiertas, suelos y otros componentes, pero los huecos forman parte de esa envolvente que separa el interior del exterior.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía explica que mejorar el aislamiento térmico de los edificios puede proporcionar beneficios relacionados con el consumo energético, el coste y las emisiones. Entre las actuaciones contempladas dentro de una rehabilitación térmica se encuentra precisamente la sustitución de vidrios y ventanas. Esto nos ayuda a comprender por qué cambiar una carpintería antigua puede tener un objetivo que va bastante más allá de renovar visualmente una habitación.

El Código Técnico de la Edificación también contempla características específicas para los huecos de la envolvente, como la transmitancia térmica y la permeabilidad al aire, estableciendo condiciones que dependen, entre otras cuestiones, de la zona climática. Por tanto, cuando buscamos una ventana nueva deberíamos empezar a acostumbrarnos a preguntar por sus prestaciones y no quedarnos únicamente con una descripción genérica como buena ventana o ventana aislante.

El PVC tiene características interesantes para fabricar perfiles de ventanas

El PVC se utiliza para fabricar los perfiles que forman el marco y las hojas de determinadas ventanas. Estos perfiles pueden incorporar diferentes cámaras interiores y están diseñados para alojar acristalamientos con distintas características. El comportamiento final dependerá de la solución completa, por lo que no deberíamos pensar que todas las ventanas fabricadas con PVC proporcionan exactamente las mismas prestaciones.

Precisamente aquí aparece una cuestión importante. Cuando hablamos del aislamiento de una ventana no podemos observar únicamente el material del marco. Debemos tener en cuenta el conjunto formado por perfiles, vidrio, cámaras entre cristales, juntas, herrajes y otros elementos. También influye que la instalación esté correctamente ejecutada, porque una ventana con buenas características técnicas puede perder parte de su efectividad si quedan puntos por los que se producen filtraciones de aire.

Las carpinterías de PVC pueden alcanzar un buen comportamiento térmico cuando se combinan con un acristalamiento adecuado, aunque debemos recordar que existen otros materiales y sistemas capaces de ofrecer buenas prestaciones. Lo importante es valorar la ventana en su conjunto, teniendo en cuenta tanto las características del marco como el vidrio y el resto de elementos que forman el cerramiento. De esta manera, podemos hablar de las ventajas del PVC sin caer en la idea de que exista un único material adecuado para cualquier vivienda.

El vidrio importa tanto como el marco

A veces utilizamos expresiones como ventana de PVC para hablar de todo el cerramiento, cuando una parte considerable de su superficie corresponde al vidrio. Podemos elegir un perfil con determinadas características y después combinarlo con diferentes tipos de acristalamiento dependiendo de las necesidades de nuestra vivienda. Por eso dos ventanas aparentemente similares pueden presentar comportamientos distintos.

El doble acristalamiento es una solución muy conocida y consiste, de manera sencilla, en utilizar dos vidrios separados por una cámara. También podemos encontrar vidrios de baja emisividad, soluciones de control solar y configuraciones destinadas a responder a necesidades específicas. La orientación de la vivienda, el clima, la cantidad de sol que recibe cada fachada y el ruido exterior son cuestiones que pueden ayudarnos a determinar qué combinación resulta más adecuada.

Esto también explica por qué no deberíamos elegir todas las ventanas de una reforma pensando únicamente en una ficha básica. Una habitación orientada hacia una calle con bastante tráfico puede plantear necesidades diferentes a otra situada hacia un patio tranquilo. Del mismo modo, una fachada que recibe mucha radiación solar durante determinadas horas puede requerir que prestemos atención a cuestiones que quizá tengan menos importancia en otra orientación. La ventana debería entenderse como un conjunto adaptado al lugar en el que va a instalarse.

No todas las ventanas de PVC tienen las mismas características

Cuando empezamos a comparar presupuestos podemos encontrar diferencias importantes y no siempre resulta fácil saber qué estamos comparando. Dos propuestas pueden indicar simplemente ventanas de PVC aunque utilicen perfiles, acristalamientos, herrajes y configuraciones diferentes. Por eso merece la pena pedir información suficiente y comprobar qué incluye realmente cada opción antes de decidirnos únicamente por el precio. Los especialistas de Puertas y Ventanas Lara comentan que a la hora de elegir una carpintería podemos encontrar diferentes soluciones de aluminio o PVC dependiendo del tipo de vivienda y de las necesidades de aislamiento y diseño. En el conjunto del cerramiento también intervienen elementos como el acristalamiento y, cuando existe, la persiana, por lo que las prestaciones de una ventana no dependen exclusivamente del material con el que está fabricado el perfil.

Esta forma de observar la ventana completa resulta mucho más útil cuando queremos comparar. En lugar de preguntar simplemente cuánto cuesta una ventana de PVC, podemos interesarnos por las características del perfil, el acristalamiento incluido, el sistema de apertura, los herrajes o las prestaciones declaradas para el conjunto. Puede parecer demasiada información al principio, pero nos ayudará a comprender por qué encontramos diferencias entre modelos que visualmente parecen prácticamente iguales.

El ruido exterior también puede influir en nuestra elección

Quienes viven junto a una avenida, cerca de una zona de ocio o en una calle con bastante circulación saben perfectamente hasta qué punto el ruido puede modificar la sensación de comodidad dentro de casa. Cuando las ventanas son antiguas y presentan poca estanqueidad, determinados sonidos del exterior pueden percibirse con bastante claridad, especialmente durante las horas en las que el resto de la vivienda permanece en silencio.

Si queremos mejorar este aspecto, debemos valorar el comportamiento acústico del conjunto y no dar por hecho que cambiar simplemente el marco solucionará cualquier problema. El tipo y composición del acristalamiento, la estanqueidad del cerramiento y una instalación adecuada tienen un papel importante. También debemos recordar que el ruido puede transmitirse por otros elementos constructivos, de modo que la ventana forma parte de una solución más amplia.

Antes de elegir podemos prestar atención a cuestiones como estas:

  • El nivel de aislamiento térmico que necesitamos
  • El ruido existente en el entorno de nuestra vivienda
  • La orientación de cada ventana
  • El tipo de acristalamiento que vamos a instalar
  • El sistema de apertura más cómodo para cada habitación
  • La calidad de los herrajes y juntas
  • Las características de persianas y cajones cuando existan
  • La instalación y el correcto sellado del conjunto

Analizar estas cuestiones nos permite comparar opciones de una manera más razonable y evitar que toda nuestra decisión se reduzca al material o al precio.

El sistema de apertura también cambia nuestra experiencia diaria

Una ventana puede abrirse de diferentes maneras y cada sistema presenta características particulares. Podemos encontrar ventanas practicables, oscilobatientes, correderas y otras configuraciones adaptadas a distintos espacios. La elección dependerá tanto de las dimensiones disponibles como de la utilización que hagamos de cada estancia.

Las ventanas practicables necesitan espacio interior para realizar la apertura de la hoja, pero pueden resultar muy cómodas en muchas habitaciones. Las correderas permiten desplazar las hojas sin ocupar ese espacio de apertura y pueden ser interesantes cuando tenemos muebles cerca o cuando las dimensiones del hueco condicionan nuestras posibilidades. Por su parte, los sistemas oscilobatientes permiten realizar una apertura diferente que puede resultar práctica para determinadas situaciones de ventilación.

Aquí tampoco existe una respuesta universal. Lo que funciona perfectamente en un dormitorio puede no ser lo que queremos en una terraza o una cocina. Antes de sustituir las ventanas conviene imaginar cómo vamos a utilizarlas todos los días, dónde estarán situados los muebles y con qué frecuencia necesitaremos abrirlas completamente. Una elección técnicamente correcta también debería resultar cómoda durante nuestra vida cotidiana.

El mantenimiento es otro aspecto que solemos valorar

Una reforma no termina el día que finaliza la instalación. Los elementos que incorporamos a nuestra vivienda tendrán que acompañarnos durante años y por eso resulta lógico pensar también en su mantenimiento. En las ventanas debemos limpiar perfiles y cristales, revisar el funcionamiento de las partes móviles y prestar atención al estado de juntas y herrajes cuando sea necesario.

Los perfiles de PVC pueden limpiarse de una forma relativamente sencilla dentro del mantenimiento habitual de una vivienda, pero eso no significa que podamos olvidarnos completamente de la ventana. Los mecanismos de apertura están sometidos a utilización y las juntas cumplen una función importante para mantener un cierre adecuado. Si detectamos que una hoja empieza a rozar, que una manilla no funciona correctamente o que aparece una filtración, conviene revisar el problema antes de que empeore.

También es importante seguir las indicaciones específicas correspondientes al producto instalado. No todos los acabados ni componentes son necesariamente iguales y el fabricante o instalador puede proporcionar recomendaciones concretas. Una limpieza adecuada y una revisión ocasional ayudan a mantener el funcionamiento del conjunto, algo especialmente importante si hemos realizado la sustitución precisamente para mejorar el aislamiento y la comodidad de nuestra vivienda.

Elegir una buena ventana significa mirar el conjunto

Las ventanas de PVC se han convertido en una alternativa que muchas personas consideran cuando reforman su vivienda, especialmente cuando buscan mejorar cuestiones relacionadas con el aislamiento. Sin embargo, sería demasiado simplista atribuir todas sus prestaciones únicamente al PVC. Una buena ventana depende de cómo se combinan el perfil, el vidrio, los herrajes, las juntas, el sistema de apertura y la instalación.

También debemos pensar en nuestra vivienda concreta. El clima de la zona, la orientación, el ruido exterior, las dimensiones de los huecos y nuestras propias costumbres pueden modificar lo que necesitamos. Una ventana que funciona bien en una determinada vivienda no tiene por qué ser necesariamente la mejor elección para otra con características diferentes. Por eso conviene estudiar cada estancia y tener claro qué aspectos queremos mejorar antes de decidir. También podemos valorar qué problemas presentan nuestras ventanas actuales para saber en qué debemos fijarnos especialmente cuando llegue el momento de sustituirlas.

Por eso, si estamos pensando en cambiar nuestras ventanas, merece la pena comparar con algo más de calma y preguntar por las características técnicas de cada propuesta. El PVC puede ser una alternativa interesante, pero la decisión debería tomarse observando la ventana completa y las necesidades reales de la vivienda. Al final, una ventana no es simplemente un elemento que separa nuestra casa de la calle. Forma parte del confort que sentimos cada día y de la manera en la que nuestra vivienda se relaciona con las condiciones del exterior.

 

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