Existen muchos casos en los que, aunque un negocio pueda ir bien y cuente con clientes fieles y demás, las reuniones familiares terminan convirtiéndose en una lucha constante.
Esto suele ser habitual y es algo contra lo que luchan miles de empresas familiares o emprendimientos que lideran mujeres en España. Pese a que bastantes emprendedoras buscan solucionar este tipo de situaciones a nivel familiar y con buena fe, lo cierto es que, sin un asesoramiento jurídico especializado, los problemas van acumulándose hasta que estallan.
Todo esto nos lleva a una conclusión directa, ya que tener un abogado o equipo de abogados al servicio de una emprendedora ya no es un lujo que solo esté al alcance de grandes corporaciones.
La empresa familiar: un ecosistema único (y de gran complejidad)
Las compañías o emprendimientos familiares se distinguen de cualquier otro tipo de organización: en ellas se van a superponer dos sistemas que tienen lógicas diferentes y que pueden ser contradictorias.
Por una parte, la familia está regida por una serie de vínculos emocionales, lealtades y dinámicas afectivas. Por otra parte, la empresa, que necesita decisiones racionales, criterios de eficiencia y, en última instancia, beneficios.
Cuando estas dos esferas funcionan armónicamente, el resultado termina siendo extraordinario. La confianza a nivel familiar lo que hace es agilizar decisiones; el compromiso a largo plazo permite que haya inversiones y valores compartidos que pueden dar identidad a la marca.
El caso es que, cuando se produce una tensión entre los dos sistemas, las consecuencias pueden terminar siendo devastadoras: hablamos de conflictos societarios, parálisis a la hora de tomar decisiones, fugas de talento o incluso la desaparición del negocio.
Las complejas decisiones que terminan derivando de las relaciones mercantiles y laborales que puede haber en una empresa familiar necesitan asesoramiento especializado y soluciones concretas en las que se puedan combinar y armonizar vínculos familiares y de carácter empresarial.
No vale con un abogado generalista. Se hace necesario que haya un equipo capaz de entender las particularidades de este ecosistema híbrido.
¿Qué momentos críticos debe anticipar una emprendedora?
Muchas personas se preguntan: Mi negocio va bien, ¿necesito contratar un abogado ahora? Lo cierto es que sí. El motivo es sencillo: el mejor momento para blindar jurídicamente una empresa familiar es antes de que aparezcan los problemas, no cuando estén ya encima de la mesa.
Existen varios escenarios clásicos en los que disponer de un buen asesoramiento jurídico es clave:
Constitución y estructuración inicial
Hay bastantes emprendedoras que empiezan con estructuras informales: “Somos dos hermanas, nos fiamos y ya iremos viendo cómo marcha todo”. El problema es que lo que puede parecer confianza en un inicio es posible que pase a convertirse en una ambigüedad bastante peligrosa más adelante.
Los equipos jurídicos ayudan a definir desde el inicio el tipo societario más adecuado, así como a redactar los estatutos que reflejen los acuerdos reales entre los socios y a establecer una serie de protocolos para la toma de decisiones.
Entrada o salida de socios
Imagínate que tu prima desea entrar en el capital porque heredó dinero y ve que el negocio tiene potencial. O que tu socia fundadora toma la decisión de marcharse para montar su propia startup.
Sin pactos de socios bien diseñados, este tipo de transiciones pueden terminar generando conflictos sobre valoraciones de las participaciones, derechos de voto, cláusulas de no competencia o acceso a información sensible.
Sucesión y relevo generacional
Este es uno de los puntos que son más delicados. Hay varios estudios que dicen que solamente el 30% de las empresas familiares supera la transición de la primera a la segunda generación, y menos del 15% llega a la tercera.
Son muchos los motivos, pero bastantes están relacionados con una planificación a nivel sucesorio deficiente o directamente inexistente.
Cuando hay un protocolo bien diseñado, que cuenta con apoyo fiscal y jurídico, ello hace posible que se establezcan criterios claros sobre quién va a liderar la empresa, cómo se valorarán las participaciones, qué ocurrirá con las socias que no trabajen en el negocio y de qué forma se va a blindar el patrimonio familiar frente a las posibles crisis personales que pueda haber.
Conflictos societarios
Este es un tema realmente espinoso. Cuando las discrepancias entre los socios acaban enquistándose, pueden acabar derivando en bloqueos en la junta general, solicitudes de separación o hasta demandas de responsabilidad contra las administradoras.
Si se tienen abogados en derecho societario y mercantil, permite que las empresas adopten decisiones con bastante rigor jurídico, reduciendo riesgos derivados de defectos formales y reforzando la seguridad de sus acuerdos sociales.
Crecimiento y reestructuraciones
Cuando tu empresa va bien y quieres expandirte, se realiza la apertura de otra sede, lanzas una nueva línea de productos o piensas en vender una participación a un inversor externo. Debes saber que cada movimiento tiene implicaciones a nivel jurídico que, cuando no se gestionan bien, pueden acabar poniendo en riesgo la operación o generando pasivos ocultos.
Más allá del derecho mercantil: un enfoque multidisciplinar
Hemos hablado de los aspectos societarios, pero lo cierto es que una emprendedora que tenga una empresa familiar precisa de algo más que un abogado mercantilista. Precisa de un equipo multidisciplinar capaz de abordar el negocio desde muchos ángulos.
Pensemos en estos escenarios que se pueden dar:
Fiscal
¿Cómo van a tributar los dividendos que se reparten como socia? ¿Qué estructura es más eficiente en lo fiscal para blindar el patrimonio familiar? ¿Cómo se puede planificar la sucesión para reducir el impacto del impuesto de sucesiones?
Laboral
Imagina que tu hermana está trabajando en la empresa, pero que carece de contrato. Tu madre es la administradora y cobra una retribución que no queda reflejada en ningún acuerdo formal. Un buen día hay una inspección de trabajo y aparecen todas las alarmas.
Civil
Tu exmarido reclama una parte de las participaciones sociales en un divorcio. No contabas con capitulaciones matrimoniales ni pactos que blindaran la empresa frente a esta clase de situaciones que se pueden dar.
Propiedad intelectual
Se han invertido muchos años por tu parte en construir una marca reconocida, pero nunca fue registrada. Ahora un competidor presentó un nombre parecido y amenaza con demandarte.
Cada una de estas situaciones necesita expertise en áreas diferentes del derecho. Justo aquí es cuando se hace necesario, como dicen los profesionales de EJASO, el contar con un despacho que esté especializado en las empresas familiares. Hablamos de contar con los servicios de un despacho de abogados que tenga departamentos de Derecho Civil, Societario y Fiscal, de tal forma que se aborden las particularidades del asesoramiento a grupos y empresas familiares.
No hablamos de tener a varios abogados que trabajen en paralelo, sino de un equipo que esté coordinado y que ofrezca una serie de servicios jurídicos integrados. Cuando una cuestión fiscal tiene un impacto societario o un conflicto laboral afecta al gobierno corporativo, los profesionales de varias áreas pueden colaborar para ofrecer una respuesta completa y coherente.
El factor género: por qué importa en la empresa familiar
No se puede hablar de mujeres emprendedoras y empresas familiares sin mencionar el factor de género. Las mujeres encargadas de liderar negocios familiares deben afrontar desafíos concretos que pueden merecer atención.
Hay estudios sobre empresas familiares en España que señalan que, pese a que las mujeres representan ya más del 40% de los puestos que tienen responsabilidad en esta clase de organizaciones, todavía hay barreras culturales y estereotipos que hacen que sea más complicado el hecho de acceder a órganos de gobierno y sucesión en igualdad de condiciones.
Existen familias en las que hay una tendencia a que se prioricen los varones como herederos de liderazgo, aun cuando hay mujeres que están más preparadas o que tienen una implicación en el propio negocio.
No olvidemos que las emprendedoras cargan con una doble jornada. La gestión de la empresa y el cuidado familiar. Dicha sobrecarga limita la disponibilidad para participar en formación continua, redes de contacto o actividades de representación que son importantes para que crezca el negocio.
Un equipo jurídico sensible a dichas realidades puede ayudar a que se diseñen estructuras capaces de empoderar a las mujeres en las empresas familiares: pactos que puedan facilitar las conciliaciones, protocolos sucesorios con criterios de mérito y no de género, blindajes patrimoniales que pueden proteger las participaciones en caso de que haya una separación o divorcio.
¿Qué se debe buscar en un equipo jurídico para empresa familiar?
Si crees que necesitas apoyo jurídico o deseas hacer una evaluación sobre si tu proveedor actual es el adecuado, existe una serie de criterios que debes tener en cuenta:
Especialización real en empresa familiar
No todos los despachos que dicen que trabajan con pymes comprenden las dinámicas en concreto de la empresa familiar. Se buscan equipos con una experiencia demostrable en esta clase de sector, que gestionen casos sucesorios, protocolos familiares y conflictos societarios en contextos familiares.
Enfoque multidisciplinar
Como se ha podido ver, los desafíos de la empresa familiar terminan trascendiendo a una única área del derecho. Un equipo de nivel deberá integrar su expertise en mercantil, civil, fiscal o laboral y, cada vez más, en una serie de áreas emergentes como la propiedad intelectual, digital o compliance.
Capacidad de escucha y visión de negocio
Hay que tener en cuenta que los abogados no solo son técnicos del derecho. Deben comprender el modelo de negocio que tiene, los objetivos estratégicos y, en el caso de las empresas familiares, las dinámicas emocionales subyacentes.
Un asesor jurídico de calidad sabe cuándo debe ser firme a nivel legal y cuándo se buscan soluciones creativas que puedan preservar tanto la empresa como las relaciones familiares.
Presencia nacional e internacional
Cuando la empresa tiene proyecciones de crecimiento o está operando en varios territorios, se hace necesario contar con un despacho que tenga capacidad para coordinarse entre varias oficinas y, en el caso de que sea preciso, con aliados en el extranjero.
La red internacional de un despacho puede acabar ofreciendo un servicio global con abogados especializados que sean capaces de intervenir en operaciones que tengan una dimensión nacional y también internacional.
Prevención, no solo reacción
Un abogado de nivel lo que hace es evitar problemas, no es el que los va a resolver cuando estallan. Si se buscan equipos proactivos, que pueden ofrecer auditorías jurídicas periódicas, formación para socias y administradoras y un acompañamiento continuo en lugar de intervenciones puntuales solamente cuando hay incendios que apagar.
El coste: inversión, no gasto
Estamos ante una pregunta que es realmente incómoda: ¿cuánto cuesta todo esto? Si queremos una respuesta que sea honesta, es: todo depende. Dependerá de lo compleja que sea la situación, del tamaño de la empresa, de las operaciones que precises y del despacho que puedas elegir.
El caso es que ¿cuánto te costaría no tener asesoramiento adecuado? Un conflicto societario mal gestionado puede que paralice tu empresa durante meses.
Cuando hay una sucesión mal planificada, puede acabar generando una factura fiscal innecesaria de varios miles de euros. Un contrato que se redacte mal puede dejarnos expuestos a una serie de responsabilidades ilimitadas.
Si lo vemos, así se puede decir que el asesoramiento jurídico especializado no es un gasto. Estamos ante una inversión en seguridad, tranquilidad y continuidad. Para una emprendedora que ha podido construir su empresa con esfuerzo y dedicación, en la que esta inversión suele merecer la pena.
Hacia una cultura de prevención
Por espacio de bastantes años, bastantes empresas familiares en nuestro país han operado bajo el clásico principio de “ya lo arreglaremos entre la familia cuando sea necesario”. El tener esa mentalidad, que se puede entender en los contextos de armonía y confianza, ha pasado a ser insuficiente ante la complejidad creciente en los mercados, la normativa y las propias dinámicas familiares.
Los emprendedores del siglo XXI tendrán acceso a un mayor número de recursos, formación y más redes de apoyo que nunca. Entre estos recursos, el asesoramiento jurídico especializado ocupa un lugar destacado. No se debe ver como el clásico parche para cuando las cosas vayan mal, sino que es un pilar estratégico para que se construyan empresas familiares sostenibles, sólidas y preparadas para que trasciendan generaciones.



