¿Cómo se hace una revista?

revista

Hacer una revista es totalmente distinto a hacer un libro… y te lo digo yo, que soy autónoma y escribo libros para la gente. Pues como soy una aventurera (y no tengo demasiada cabeza), a veces también me gusta dejarme sin tiempo libre (porque soy así de maravillosa) y embarcarme a crear revistas desde cero y a maquetarla yo misma. La verdad es que tiene un proceso mucho más laborioso que un libro, porque no solo es poner texto y fotos.

Lo primero es que una revista NO es un libro, y aquí importan muchas más cosas, como los colores, la tipografía, las ilustraciones, el diseño gráfico, la distribución… todo, TODO importa. Pero verla terminada y pensarla que lo has hecho tú te da un nivel de satisfacción enorme. Es un proyecto creativo que empieza en una idea loca y que termina siendo algo increíble.

Cada etapa es un desafío distinto, pero también divertida porque puedes experimentar y hacer cosas que en un libro serían imposibles.

Al final, el esfuerzo vale la pena porque ves cómo todo cobra vida.

 

Tener la idea clara desde el inicio

Lo primero es tener una idea sólida, algo que sea el corazón de la revista. Hay que decidir de qué va a tratar, a quién va dirigida y qué estilo va a tener, porque esto define todo lo demás. Me siento con papel, lápiz o tablet y apunto todas las ideas que se me ocurran, como una lluvia de ideas. Luego las organizo y descarto las que no funcionan, porque, si no, la revista termina siendo un revoltijo de cosas que no tienen sentido, y eso tampoco es bueno.

Después hago un brainstorming de posibles secciones, como posibles entrevistas, reportajes, columnas, tips, listas… y pienso en lo que yo misma querría leer cuando cojo una revista. También miro otras revistas para inspirarme, por supuesto, como todos hacemos alguna vez, pero solo las uso como referencia, porque esto me ayuda a entender qué funciona y qué no.

Otro cosa que hago es definir el tono voy a usar desde antes de empezar, o sea, si quiero que la revista sea divertida, seria, juvenil o elegante.

Cuando tengo la idea clara, hago un pequeño esquema mental de cómo quiero que se vea cada sección, cuántas páginas ocupará y qué tipo de contenido llevará, porque todo esto me va a ahorrar un montón de problemas. Sin una idea sólida del tema, no puedo hacer nada.

 

Esquematización

Después viene organizarlo tooooodo en un esquema, así que toca empezar a decidir cuántas páginas va a tener la revista, qué secciones va a incluir y dónde pondré las fotos, ilustraciones y los bloques de texto. Necesito un mapa mental de la revista antes de empezar a diseñar, sobre todo para que no falten cosas al final.

Ah, y también tengo que decidir el orden de las secciones: la portada, el índice, los artículos largos y cortos, las entrevistas, las secciones fijas y la publicidad, si es que las hubiera. Todo debe de tener sentido para que el lector no se pierda cuando tenga la revista en sus manos.

Otro paso que debo das es crear un calendario de producción, que es indispensable y me ayuda a coordinar textos, fotos e ilustraciones, y además a a establecer fechas límite para cada cosa y sección. Si hay más gente en este proyecto, que sería la ideal, no van a haber tantos atrasos como si lo hiciera yo sola, así que no tendríamos que correr al final.

Además, tambén aprovecho el esquema para planificar el tamaños de las fotos, de las ilustraciones y de los bloques de texto. Pienso dónde van los títulos grandes, subtítulos y elementos gráficos que dan estilo a la revista. Todo esto sirve para que la maquetación después sea más rápida y menos caótica.

Esquematizar bien desde el inicio le da estructura revista a la revista y, en consecuencia, el resultado final es más profesional y agradable de leer.

 

Elegir colores que transmitan emociones

Antes de empezar a diseñar también me paro un momento a pensar qué estilo necesito que tenga la revista y qué sensación quiero que provoque cuando alguien abra la primera página.

Desde ese momento, me toca decidir una paleta de colores que encaje con la idea de la revista. Si la revista es juvenil, puedo poner algo muy alegre y llamativo, o, si, por el contrario, quiero una lectura relajada, usaría tonos más suaves y cálidos. Lo que debes recordar es que los colores tienen que ser coherentes en todas las páginas, porque si cada sección tiene tonos distintos, el lector se confunda y la revista pierde personalidad.

También tengo que pensar en cómo van a reaccionar las personas ante esos colores. El azul transmite calma, el rojo energía y el amarillo es alegre y muy luminoso. No hace falta saberse teoría para usar esto, lo que tienes que hacer es imaginar qué ambiente va a crearse cuando alguien lea la revista, porque eso ayuda a decidir qué colores se pueden usar en los títulos, los fondos o incluso en los pequeños detalles.

Otro cosa que tengo que recordar es que no puedo utilizar demasiados colores. Hay que eligir tres o cuatro principales, y luego tener uno o dos para pequeños detalles, que es la ley en sí del diseño gráfico de hoy en día y que funciona muy bien. Si meto muchos tonos, el lector no sabe dónde mirar porque hay demasiados estímulos.

Después hay que realizar varias pruebas rápidas con esos colores dentro de la revista, para poder ajustar fotos, ilustraciones y fondos y que todo encaje dentro de la misma revista.

Cuando los colores son correctos, el lector se engancha sin darse cuenta.

 

Diseño gráfico para que todo se vea bien

Aquí se decide la tipografía, los tamaños de letra, los márgenes, las columnas y el estilo general de cada página, y todo tiene que ser agradable a la vista del lector para que no le genere cansancio visual. Por eso, combinar tipografías nos ayuda a diferenciar los títulos de textos largos y crear cierta jerarquía visual sin mucho esfuerzo.

Ten en cuenta que también hay que cuidar los espacios en blanco. Si todo está pegado entre sí nos agobiamos, porque la página se ve saturada y cuesta más leerla. A mí me gusta crear plantillas para las secciones principales, así cada página mantiene coherencia y el trabajo de maquetación se hace más rápido. También me aseguro de que los iconos, bordes y detalles gráficos sigan el mismo estilo que el resto para que la revista tenga una forma de ser reconocible.

Por último, reviso cómo se ven todos los elementos juntos. Todo tiene que encajar, ser agradable y guiar al lector sin esfuerzo, así que es un esfuerzo constante a lo largo de toda la creación.

Cuando esto funciona, la revista se ve profesional.

 

Ilustraciones para la revista

Cuando trabajo con ilustraciones, me aseguro de que tengan un estilo coherente entre ellas y con el resto de la revista para que no se vea desordenada.

Si trabajo con ilustradores, les doy referencias a los ilustradores (porque yo no suelo tener tiempo) sobre el estilo, los colores, el tamaño y la ubicación, para así ahorrar tiempo y evitar correcciones constantes en la revista.

Cuando se eligen bien las imágenes e ilustraciones de la revista, ya no se ve tan básica y empieza a parecer un trabajo profesional capaz de atraer a los lectores. Por eso, no infravalores este detalle y préstale la misma atención que al resto de secciones.

 

Maquetación de un proyecto

La maquetación es donde todo empieza a tomar forma para llevarla a impresión, y es donde ya se ponen los textos, las fotos, las ilustraciones y los gráficos en el lugar que van a tener en la impresión. Digamos que es el boceto de la impresión, así que también se ajustan los márgenes, los tamaños y los espacios. Los profesionales de Seriffa, empresa de diseño gráfico y digital, me explicaron en su día, cuando era nueva en este mundillo y necesitaba una guía, que maquetar un libro NO es lo mismo que maquetar una revista, y que la diferencia, nos cuentan, radica en que en un libro el texto es lo principal y todo lo demás acompaña… mientras que en una revista el equilibrio entre imágenes, texto y espacios es lo más importante.

Yo trabajo por bloques: primero textos, luego fotos e ilustraciones y, al final, los detalles gráficos. Lo repaso TODO varias veces, porque aunque se vea bien en la pantalla, después, al imprimirse, puede ser distinto y perjudicar a la revista. La maquetación es larga y requiere paciencia, pero cuando encaja es súper satisfactorio. Aquí también ajusto las sangrías, el interlineado y la consistencia de estilo, porque un error pequeño en la maquetación se nota mucho cuando la revisa está impresa, así que la revisión constante es fundamental.

Cuando todo queda bien, la revista ahora es un producto completo y listo para leer.

 

Formato y papel

No es lo mismo hacer una revista grande que una pequeña, ni papel brillante que en uno reciclado, y cada persona lo va a percibir de forma totalmente distinta. A mí, personalmente, me gusta imaginar cómo se va a sentir el lector al pasar las páginas, tocar las fotos o leer los artículos. Esto me ayuda muchísimo a la hora de decidir el tamaño y el grosor adecuado, y si conviene un papel más mate o brillante.

El formato también afecta directamente el diseño, sin lugar a dudas, porque en una revista grande se pueden usar fotos enormes y poner espacios amplios, pero en una pequeña tengo que concentrar el contenido y reducir el tamaño de las imágenes y textos. Por eso siempre hago pruebas de impresión antes de mandar todo a producción: pueden cambiar los colores, algunas fotos e incluso los textos, porque a veces no encajan igual que en la pantalla.

 

Distribución y publicación

El último paso es decidir cómo va a llegar la revista al lector, porque, sin lectores para tu revista, no haces otra cosa que perder el tiempo. Así que atiende:

  • Si es digital, usa las plataformas, las redes sociales o el correo, para conseguir publicidad.
  • Si es impresa, ve a imprentas, planifica con puntos de venta, distribución y tiradas. Habla con papelería

Otra cosa que TIENES que hacer es definir precios y fechas de lanzamiento claras y que no sean demasiado altas, así que piensa en esto para que la revista llegue a más gente.

También deberías observar cómo reaccionan los lectores para mejorar las futuras ediciones que hagas. Recuerda que la distribución no termina con la impresión, que también hay que analizar, ajustar estrategias y ver qué funciona y qué no. Es súper emocionante ver que alguien sostiene la revista en sus manos y la disfruta.

Publicar la revista es el momento más gratificante, sin duda alguna, porque todo el esfuerzo que has puesto en el diseño, los textos, las ilustraciones y la maquetación toma forma física… y encima otras personas la cogen entre sus manos y la disfrutan también. Saber que tu trabajo llega al público y genera interés es lo que hace que todo el proceso valga la pena.

 

Consejitos a tener en cuenta, si quieres hacer la tuya propia

Antes de imprimir o publicar, revísalo todo: textos, fotos, ilustraciones, colores, tipografía, márgenes… no puedes dejar absolutamente NADA al azar. Lee la revista como si fuera la primera vez y pídele a otra persona que la revise también, porque muchas veces alguien externo ve más errores que tú, que llevas meses trabajando en el proyecto.

Las correcciones de último momento también son imprescindibles, como mover bloques, cambiar fotos, ajustar títulos o corregir la ortografía. Por eso, haz varias revisiones, para garantizar que todo esté bien maquetado y estructurado. Recuerda que aquí cuenta todo, y que todo eso puede hacer que se vea profesional… o no.

Te garantizo que verla impresa y lista es increíble, y te aseguro que TODO el esfuerzo que hagas antes de la impresión valdrá la pena, de verdad. Vas a tener una revista limpia, bien estructurada y cuidada, y eso la va a hacer llamativa de principio a fin.

 

Otros consejos y trucos

Al principio puede parecer que hay demasiadas cosas que controlar, y sí, hay mucho que tener en cuenta… pero cuando todo empieza a verse físicamente, la sensación es increíble.

Un truco que siempre sigo es mantener todo bien organizado desde el inicio, así que creo carpetas con cada sección, hago versiones ordenadas con los textos y me hago una idea visual muy definida, porque así no me pierdo a mitad del proyecto.

También es MUY bueno trabajar con plantillas para las secciones, porque es la MEJOR forma de adelantar trabajo (las plantillas son prediseñadas a tu gusto, así que, además, mantienes tu esencia en cada parte de la revista). Úsalas, son buenas aliadas para los diseñadores.

Otro consejo importante que puedo darte es que no satures la revista con demasiados elementos visuales (demasiados colores, tipografías, imágenes… ). Busca un diseño sencillo, y limpio que se mantenga en todas las páginas para que la revista sea más fácil de leer.

También te va a ayudar mucho contar con otras personas creativas, como un ilustrador, un fotógrafo o alguien que revise los textos. Piensa que estos también tienen MUCHÍSIMA experiencia, y que pueden aportar ideas nuevas y mejorar bastante el resultado final.

Lo más importante de todo es disfrutar el proceso, que no será fácil ni corto, y te aseguro que sí que va a ser MUY estresante… pero el resultado, cuando tengas la revista entre sus manos, será increíble. Y más satisfactorio será cuando veas la revista en una papelería o cuando la veas en las manos de otra persona.

Es un sentimiento difícil de describir que te animo a experimentar.

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