Seguramente a todos nos haya pasado en alguna ocasión encontrarnos con la lengua de un color blanquecino. A este color se le puede unir la boca pastosa o malestar estomacal. Se trata de algo bastante frecuente que, por lo general, no reviste mayor importancia. Aunque en ocasiones, puede ser sinónimo de algún otro problema.
La lengua blanca es una afección de la boca que, en ocasiones puede ser preocupante, sobre todo si persiste en el tiempo. Se manifiesta con la presencia de una capa blanca sobre la superficie de la lengua. En ocasiones se puede acompañar de síntomas como el mal aliento y sabor de boca o resultar incomoda. Como ya hemos comentado, por lo general, se trata de una condición benigna pero, a veces puede relacionarse con condiciones de salud a las que conviene prestar atención.
Para que se produzca la lengua blanca, las partículas de restos, bacterias y células muertas, quedan entre las papilas gustativas. Debido a esta condición, se crea una capa blanquecina o amarillenta sobre la superficie de la lengua. Sobre todo en la parte posterior. Suele tratarse de algo temporal que desaparece con una buena higiene bucal, aunque en algunas ocasiones puede ser sinónimo de una afección más seria. Infecciones o problemas en el sistema inmunológico, pueden ser la causa de que se forme esa capa blanquecina en la parte posterior de la lengua.
Las causas de que se produzca son diversas. La halitosis puede ser un claro ejemplo de que se genere esta capa, asociada a la acumulación de bacterias en la lengua. Una falta de limpieza regular de la lengua, la deshidratación o una dieta poco equilibrada y baja en fibra, pueden aumentar el riesgo de que la capa se desarrolle. Los profesionales de la salud también denominan a la lengua blanca como lengua saburral.
Causas y consecuencias de la lengua blanca
Como nos explican los profesionales de la odontología de Sánchez Arranz Clínica Dental, esta afección, se produce por las bacterias, hongos y células muertas que quedan atrapadas en las papilas gustativas. Las papilas gustativas, son pequeñas protuberancia elevadas en la parte trasera de la lengua. Como bien sabemos, ayudan a degustar y saborear los diferentes alimentos, permitiendo distinguir los sabores salado, dulce, ácido, amargo y unami.
Puede tratarse de una lengua blanca entera, pequeñas manchas o un aspecto pastoso y, aun sin ser motivo de mayor preocupación, volvemos a recordar que puede ser síntoma de una enfermedad o infección de mayor gravedad. Si la capa blanca de la lengua no desaparece o empeora, la mejor opción es consultar con el dentista.
Dentro de las causas generales, se relaciona con la higiene bucal, pero también puede ser consecuencia de la ingesta de medicamentos u otra enfermedad. Veamos con mayor detenimiento las posibles causas.
La higiene oral, como causa principal, puede no ser suficiente y el cepillado o la limpieza con hilo dental deficientes, pueden ayudar a la acumulación de bacterias en la cavidad oral, manifestándose como pequeñas manchas blancas en la lengua.
El tabaquismo y el consumo de alcohol, pueden ser otra de las causas. El alcohol causa una reducción en lo que a producción de saliva respecta, lo que seca la boca. Fumar puede igualmente, causar sequedad, puesto que reduce los niveles de oxígeno en la sangre, generando problemas en las encías o aumentando la placa bacteriana.
Otra de las causas de que se produzca lengua blanca, puede ser la candidiasis oral, causada por la proliferación de levaduras conocidas como Cándida. Este tipo de infección por hongos produce parches blanquecinos o lengua blanca y pastosa. La candidiasis puede producirse por el uso de antibióticos que alteran el equilibrio que debe existir entre bacterias u hongos sanos, lo que hace que prolifere la acumulación de bacterias dañinas.
La leucoplasia y lengua geográfica, pueden provocar manchas blancas en la lengua, encías e interior de las mejillas, en el primer caso. En el segundo, se producen manchas blancas o rojas semejantes a un mapa. Puede darse de forma rara, que la leucoplasia empeore si no se controla.
Un piercing en la lengua, puede conducir a una infección, lo que lleva a que la lengua presente un color blanquecino.
Enfermedades subyacentes como el VIH, la diabetes, el hipotiroidismo o un sistema inmunitario débil, puede hacer que se sea más propenso a padecer aftas orales que, también provocan lengua blanca. Así como la sífilis, de transmisión sexual puede desembocar en una leucoplasia sifilítica.
Síntomas, tratamiento y prevención
El síntoma evidente ya sabemos cuál es: lengua blanca. Se trata de un signo visible que no da lugar a dudas. Sin embargo, aparte de este signo evidente de la presencia de bacterias en la lengua, se pueden experimentar otro tipo de síntomas. Mal aliento, mal sabor de boca o notar las papilas de mayor tamaño, son algunos de ellos. Puesto que el origen de la lengua blanca, suele encontrarse en un aumento de las bacterias u hongos presentes en la boca, conlleva mal aliento y mal sabor de boca, lo que conocemos como halitosis.
Para eliminar la lengua blanca, por tratarse de un trastorno benigno en la mayoría de los casos, desaparece solo o mejorando la higiene bucal. Cuando se padecen manchas blancas en la lengua, hay que asegurarse de beber mucha agua y mantener la boca hidratada, además de seguir una sana y variada.
Minimizar o eliminar el alcohol o fumar, ayuda a que el problema se solucione con mayor rapidez. En cuanto a la vía tópica, la mejor opción es utilizar enjuagues bucales antibacterianos que ayuden a eliminar la acumulación de bacterias. Cepillar los dientes y la boca de forma regular, utilizando pastas dentales antibacterianas como la de fluoruro de estaño, es lo más aconsejable.
También ayuda utilizar un raspador lingual, diseñado en exclusiva para limpiar la superficie de la lengua. No obstante, si la afección persiste, lo mejor es consultar a un dentista o médico de cabecera.
Como en todo, el mejor tratamiento, es la prevención. Mantener una buena higiene oral es fundamental. Cepillarse los dientes, por lo menos dos veces al día, utilizando una pasta de dientes antibacteriana y completar la higiene con el uso de hilo dental y enjuague bucal, también antibacteriano. Además de realizar revisiones periódicas en el dentista y limpiezas profesionales que ayudarán a eliminar la placa y el sarro en aquellas zonas de difícil acceso, manteniendo un buen estado de salud bucodental.
Ya hemos dicho en varias ocasiones que la lengua blanca, por si misma, no es peligrosa. En todo caso puede resultar molesta. Sin embargo, si no se aborda el problema de forma adecuada, si puede conllevar algunas complicaciones o tratarse de una señal de que existe alguna condición subyacente que si necesita atención. En casos raros, la lengua blanca persistente puede estar relacionada con la citada leucoplasia, por lo que es necesario llevar a cabo un seguimiento profesional. Del mismo modo que puede ser sinónimo de un problema digestivo que afecta, de forma directa al equilibrio bacteriano de la boca. La acumulación de bacterias puede generar mal aliento persistente y un mal sabor de boca.
En el caso de que se presenten síntomas como dolor en la lengua, machas rojas o sensibilidad ante la ingesta de algunos alimentos, es esencial acudir al especialista. Estos síntomas pueden ser una señal clara de que existe una condición médica más seria.
A la hora de abordar este problema y combatir el mal aliento que puede provocar, existen diversas opciones de tratamiento, desde remedios caseros hasta intervenciones médicas especializadas.
Dentro de los remedios caseros, es posible encontrar alivio con enjuagues bucales realizados con agua tibia y sal o el citado raspador de lengua. Si bien se trata de remedios que pueden ser efectivos, hay que ser constante en su aplicación.
Hacer cambios en la dieta, es otra de la maneras de evitar o eliminar la lengua blanca. Una alimentación equilibrada que sea rica en frutas y verduras, contribuye a mantener una lengua sana y limpia. Evitar la ingesta de alimentos muy condimentados o con un alto contenido en azucares, puede ayudar a que se reduzca la acumulación de residuos en la lengua, previniendo la formación de la capa blanca.
Cuando el caso es más severo y persistente, lo más aconsejable es acudir a un profesional de la salud. El dentista puede realizar una limpieza profesional, eliminando la acumulación de bacterias y hongos en la lengua, recetar enjuagues bucales específicos o, medicamentos en caso de necesidad.
Resulta indispensable seguir las indicaciones del especialista y hacerse las revisiones correspondientes para conocer la evolución. Antes de empezar cualquier método para tratar la lengua blanca, es imprescindible tener la opinión de un profesional. Cada caso puede necesitar de un enfoque concreto y personalizado, en función de la severidad. Por lo que contar con la opinión profesional determinará la mejor manera de abordar el problema, mejorar la salud de la lengua y prevenir posibles complicaciones.
En conclusión, podemos decir que la lengua blanca es un problema común y que, por lo general, no reviste ninguna gravedad. Sin embargo, en algunas ocasiones puede ser indicativo de que existen problemas subyacentes a los que conviene prestar atención.



