Vivir en Donosti, es posible: te doy los mejores consejos para hacerlo

La cosa no pinta nada bien para la vivienda en España. La vivienda se ha convertido en uno de los mayores problemas, ya no solo para los jóvenes ahora también incluso para las parejas y las personas de mediana edad. Según los datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, ahora mismo el precio medio del alquiler ha subido más de un 40% en la última década, con ciudades como Madrid, Barcelona y San Sebastián liderando las listas de las zonas más caras del país.  Algo que creo que es de locos.

¿Por qué? Pues hay varias razones de peso. Por ejemplo, la presión turística que nos está matando, la escasa oferta de viviendas disponibles y los sueldos que no crecen al mismo ritmo que los alquileres. Todo esto está dejando fuera del mercado a miles de personas, especialmente a jóvenes, familias monoparentales y trabajadores con ingresos medios. Ahora bien, también te digo que si eres una persona activa y das con profesionales del sector, encontrar vivienda es posible. Como diría aquella frase que luego fue usada por todo el mundo: sí se puede.

En mi caso os quiero hablar de lo que me ha pasado. En Donostia-San Sebastián, una de las ciudades más bonitas del mundo, la situación es particularmente complicada. Es cierto que siempre ha sido una ciudad cara, quizás por su gran oferta cultural y su señorío, pero es también uno de los lugares más caros para vivir en España. Los datos no mienten.

El precio medio del alquiler supera los 16 €/m², lo que implica que un piso de 60 metros cuadrados puede costar fácilmente más de 1.000 euros mensuales. Una pasada. Como te puedes dar cuenta, esta cifra es inasumible para muchos vecinos de allí, que deben elegir entre marcharse a municipios cercanos, del alfoz, o aceptar unas condiciones muy precarias.

Yo soy una emprendedora de 44 años nacida en Gipuzkoa, que decidió volver a Donostia tras varios años trabajando en el extranjero. La crisis de 2008, la económica, me pilló de lleno y preferí salir de aquí. Pues bien, en Donosti de vuelta, quería establecer mi propio negocio de diseño gráfico y vivir cerca de su familia, que es lo que más se echa de menos cuando estás lejos, bueno eso, y los pintxos de la zona del casco viejo.

Sin embargo, me topó con una realidad dura, aquí los pisos son diminutos y están precios desorbitados. Vi que había largas listas de espera y propietarios que pedían hasta seis meses de fianza. La verdad es que al principio perdí un poco la esperanza, pero soy mujer luchadora y nunca entregó la toalla.

Fue entonces cuando una amiga me habló de la Inmobiliaria Areizaga, una agencia donostiarra con más de 60 años de experiencia en el mercado local, que se dice bien. Me puse en contacto con ellos sin demasiadas expectativas, pero pronto me sorprendió por el trato cercano y la voluntad real de ayudar. “Escucharon mis necesidades, mi presupuesto y me ofrecieron opciones reales, sin inflar precios ni darme falsas esperanzas”, así de claro

En menos de dos semanas, Areizaga le consiguió un piso en el barrio de Egia, bien comunicado, luminoso y a un precio razonable. No solo encontré un piso, encontré tranquilidad. Gracias a ellos pude empezar mi negocio sin la angustia de no saber dónde iba a vivir.

Estrategias

Aunque la situación del mercado es compleja, existen estrategias que pueden ayudarte a encontrar una vivienda en San Sebastián sin caer en la desesperación.

Por ejemplo, lo que tenemos que ser es ser realistas, y no, no me refiero a ser seguidores de la Rea Sociedad, en este caso es el ser conscientes que puedes pagar y con lo que necesitas. A veces, ceder un poco en la ubicación o en los metros cuadrados puede abrir muchas más puertas. Yo quería en otro lugar de la ciudad, pero sabía que no era posible.

Aunque el consejo que te doy es que te pongas en manos de profesionales del sector, en mercados tensionados como es el caso de lo que ocurre en DOnosti, proliferan los timos. Así que lo que tienes que hacer es desconfiar de ofertas demasiado buenas y nunca adelantes dinero sin garantías.

La verdad es que en un entorno cada vez más complicado, historias como la mía, demuestran que con la ayuda adecuada es posible encontrar una vivienda digna en Donostia.  Os lo digo de verdad. Ahora ya puedo disfrutar de mis paseos por la Concha, de mis pintxos y, por supuesto, de ir a Anoeta a ver a mi Real.

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