Aprender a tocar música en la edad adulta.

Aprender música

Aprender a tocar un instrumento para muchos de nosotros es una asignatura pendiente. Algo que no hicimos cuando éramos jóvenes o que empezamos a hacer y lo dejamos para más adelante. Sin embargo, siempre está el gusanillo de desempolvar ese instrumento que tenemos aparcado en un rincón de la casa y deleitarnos haciéndolo sonar. Así es aprender a tocar un instrumento musical a los 30, 40, 50 o, incluso, cuando estamos jubilados.

La música es una parte importante de nuestra vida. Si la vida fuera una película, la música que escuchamos sería nuestra banda sonora. Llega un momento en el que la música deja de ser ese espejo que refleja nuestro estado de ánimo o esa gasolina que nos empuja a seguir; y la vemos como un medio de expresión de nuestros sentimientos más profundos. Nos imaginamos tocando esas canciones que tanto nos gustan o, incluso, creando nuevas melodías. Pero para que eso sea real, necesitamos aprender los rudimentos del instrumento. Tener una guitarra o un piano en casa no implica que vayamos a tocar música.

Con 14 años me compré una guitarra española de segunda mano y una semana más tarde un libro, método de cifra, para aprender a tocarla. Las primeras lecciones eran movimientos para coger destreza con los dedos de la mano izquierda. Movimientos que tenía que hacer pisando las cuerdas sobre el mástil y me cansé de repetirlos. Pensaba que en unos pocos días ya podría tocar las canciones que escuchaba por la radio, pero no era así.

Treinta años más tarde volví a coger la guitarra. La situación había cambiado. Ahora tenía internet y un montón de tutoriales en vídeo para aprender trucos de rasgueo. Navegando por la red podía bajarme los acordes y las tablaturas de un sinfín de canciones. Eso sí, tenía que practicar, las canciones no salen solas. Pero sentía que iba avanzando, cosa que no me pasó cuando era adolescente.

Mi padre, cuando se jubiló, también decidió aprender a tocar la guitarra. Él, en lugar de hacerlo por su cuenta, se apuntó a clases de música. Acude a una academia tres días por semana, en clases de una hora. No sabía tocar antes, aquello era nuevo para él. Hoy se le ve orgulloso tocando los primeros movimientos del Concierto de Aranjuez.

Los beneficios de estudiar música.

Estudiar música nos reporta grandes ventajas, con independencia de la edad que tengamos. La pianista rusa Kristina Kryzanovskaya, que imparte clases de piano y solfeo desde hace más de 10 años, tanto a domicilio y presenciales en Alicante, como online para los que no viven en esta ciudad, comenta en la web Clases de Piano que estudiar música nos proporciona beneficios mentales, físicos y emocionales.

En lo que se refiere a los beneficios mentales, practicar y estudiar música moldea el cerebro. Tocar música emplea los dos hemisferios del cerebro al mismo tiempo. Señala el blog de la Fundación Pascual Maragall que el entrenamiento musical ensancha el cuerpo calloso, los conductos que permiten el trasvase de información entre el hemisferio izquierdo y el derecho. Aumenta la corteza auditiva, que es la encargada de procesar el sonido, y la corteza sensoriomotora, que es la que envía las órdenes a nuestras manos, dedos y extremidades para que efectúen los movimientos precisos para tocar el instrumento.

Se sabe que la práctica musical estimula la memoria, aumenta la concentración y mejora la habilidad mental para resolver problemas. Estudiando música, mantenemos nuestro cerebro joven.

Tocar ciertos instrumentos, como el piano o la guitarra, ejercita la motricidad fina. El uso con precisión de los dedos de la mano. En general, el estudio de cualquier tipo de instrumento aumenta la percepción auditiva. Ya que el estudiante debe estar concentrado para identificar las notas. Con la música se produce un efecto curioso; se coordinan la vista, el oído, el cerebro y las extremidades para ejecutar bien las piezas musicales.

Los beneficios emocionales de estudiar música son innegables. Los avances palpables en la formación aumentan nuestra autoestima y mejoran nuestro estado de ánimo. Al momento, notamos cómo vamos mejorando nuestra técnica musical. Aprendemos a tocar una melodía o comprobamos que nos sale mejor, lo cual hace que nos sintamos bien. Por otro lado, tocar un instrumento requiere de nosotros un nivel de concentración tal, que nos abstrae de nuestras preocupaciones cotidianas y nos relaja de tal manera, que con ello conseguimos combatir el estrés.

¿Es necesario aprender solfeo para estudiar música?

Esta es una pregunta recurrente que nos formulamos muchas personas que tenemos la intención de estudiar música, sobre todo a edad adulta. Nos tira un poco para atrás la idea de tener que estudiar teoría musical para aprender a tocar un instrumento.

En el Foro Delcamp de Guitarra Clásica, los participantes opinan que no es imprescindible. Sobre todo si lo que queremos es aprender a tocar un instrumento e interpretar algunas piezas, digamos, de música popular. Pero sí es muy recomendable.

El solfeo es un lenguaje universal que te permite leer cualquier partitura y, por tanto, interpretarla. Dice Gaxo, uno de los participantes en el chat, que el solfeo es una herramienta en el aprendizaje musical, y cuantas más herramientas tenga el músico, mejor para él.

Sareno, otro de los músicos que intervienen en la conversación, opina que el solfeo es indispensable cuando alguien quiere tener conocimientos avanzados sobre armonización o composición. Rafam piensa que el estudio de teoría musical nos puede parecer una pérdida de tiempo, algo que nos retrasa respecto a nuestro objetivo, pero en realidad es al revés. Una vez dominas el solfeo, el aprendizaje de cualquier instrumento es mucho más rápido y más profundo.

Debemos saber que muchos músicos, incluso profesionales, no han estudiado solfeo, o no lo hicieron en un principio. Grandes guitarristas de rock como Eric Clapton, Jimi Hendrix o Eddie Van Halen empezaron aprendiendo guitarra de manera autodidacta. Copiando piezas de otros guitarristas de referencia, de blues o de rock, de una manera casi obsesiva. Dedicándole muchas horas al aprendizaje.

La guitarra flamenca es otro de los géneros en los que no se suele estudiar solfeo previamente. Guitarristas experimentados comparten sus conocimientos con sus alumnos, enseñándoles a tocar todos los palos del flamenco.

La opción de estudiar solfeo es una decisión que debe tomar el alumno, escuchando antes, eso sí, la opinión de profesores o de personas que tienen un mayor conocimiento sobre el instrumento que se quiere aprender a tocar y el tipo de música que se pretende interpretar.

Los instrumentos más recomendables para principiantes adultos.

La revista digital AARP publica en un artículo una lista de los mejores instrumentos para aprender a tocar desde cero, con independencia de la edad que se tenga.

En esta lista se incluye el piano. Una elección que nos llama la atención, puesto que se supone que es un instrumento complicado. El músico-terapeuta Alexis Baker indica que el piano es uno de los instrumentos más lógicos que existen, lo que facilita su aprendizaje. Cada tecla se corresponde con una nota, y en un teclado tenemos 12 teclas (12 notas entre mayores y menores) que se repiten una y otra vez, con diferente tonalidad. Un mecanismo que está en coherencia con la forma de entender la música del ser humano. Es como si el teclado del piano fuera una máquina de escribir, o el teclado de un ordenador, en el que tenemos que ir pulsando las notas para ir formando la melodía.

El piano es además un instrumento ergonómico. Se toca sentado, con los brazos relajados y los dedos sobre las teclas. No necesitamos forzar la postura como cuando ejecutamos los acordes en una guitarra. Es, por otro lado, un instrumento escalable. Podemos aprender a tocar con una mano, luego con las dos e ir complicando el aprendizaje.

La guitarra es uno de los instrumentos que más aprende a tocar la gente. Es un instrumento que lo podemos transportar sin problemas, que se puede tocar en cualquier lugar, que es relativamente económico y que está relacionado con la música popular, en una amplia variedad de géneros: el pop, el rock, el blues, el flamenco, el folk, el country, etc.

Podemos aprender a tocar la guitarra como acompañamiento en una gran cantidad de canciones con solo dominar unos pocos acordes. De hecho, en géneros como el rock, el pop o el blues, o en algunos tipos de piezas, como la rumba, muchas veces solo se utilizan 3 acordes que se van cambiando de un compás a otro. Desde luego, para aprender a tocar la guitarra con maestría se requiere un mayor estudio. La guitarra es como el piano. Un instrumento que puedes tirarte toda una vida estudiándolo.

En cuanto a instrumentos de cuerda, el músico británico John Atkins recomienda iniciarse con el ukelele. Este pequeño instrumento tiene 4 cuerdas, a diferencia de la guitarra que tiene 6 y posee un diapasón más pequeño. Por eso es más fácil de memorizar. Es un instrumento bastante infravalorado. Nos ofrece muchas posibilidades. Con 4 acordes podemos tocar miles de canciones. Algunos de estos acordes, como el Sol Mayor y el La Mayor, solo se tocan pulsando una cuerda, a diferencia de la guitarra, en la que debemos pulsar tres cuerdas en dos trastes distintos. Las cuerdas del ukelele son de nailon, lo cual hace que sean más fáciles de tocar que las de la guitarra acústica.

¿Qué es mejor, aprender a tocar por cuenta propia o contratar a un profesor?      

Respecto a esta cuestión, hay mucha leyenda urbana. Mucha idea preconcebida. De toda la gente que conozco, apasionada con tocar algún instrumento, y conozco bastantes, todos en algún momento de su vida han asistido a clases de música. Incluidos músicos profesionales. Puede ser porque se han notado estancados en su evolución como músicos o porque tenían que hacer frente a un reto para el que no se sentían preparados.

Ese planteamiento de me pongo a ver un par de tutoriales de YouTube, me bajo algunas tablaturas de internet, puede servirte para iniciarte en la práctica de algún instrumento, pero con eso no has aprendido a tocarlo. Necesitas una formación más precisa. Que elimine los inevitables vicios que se adquieren aprendiendo música por cuenta propia y que facilite un aprendizaje más rápido y profundo.

Dice la revista Melómano Digital que los profesores de música no son como los demás. Sobre todo cuando se meten a enseñar la técnica para tocar un instrumento. A diferencia de otras disciplinas, la enseñanza de la música es individualizada. El profesor debe analizar cómo el alumno ejecuta los ejercicios y corregirle sobre la marcha. Es la única manera de enseñarle.

No es como enseñar historia o matemáticas, en la que el profesor explica un temario y luego hace un examen. El aprendizaje musical es continuo y el profesor debe estar encima de la evolución del alumno. Uno a uno. Aunque las clases se den en grupo, la enseñanza es personalizada.

Otro aspecto que varía es la duración de la formación. Hay alumnos que asimilan los conocimientos musicales más rápido y a otros que les lleva más tiempo. Un profesor experimentado puede intuir el tiempo que le va a suponer enseñar a un alumno en concreto. Lo hace basado en su experiencia acumulada. Pero suele ser una aproximación. Aunque no lo parezca, la música es una asignatura compleja, en la que interviene la práctica, pero también la capacidad de abstracción mental del estudiante y el oído musical que tenga.

Lo que juega un papel importante son las horas que dedique el alumno a estudiar y practicar. Ya no solo en ir a clase, sino en su casa. Algo en lo que coinciden los guitarristas famosos que hemos mencionado antes, Eric Clapton y Jimi Hendrix, es que dedicaban muchas horas al día a practicar con la guitarra. Entre 8 y 10 horas diarias, cada día.

No digo que todo el mundo tenga que hacer eso para aprender a tocar un instrumento, pero la sistematicidad y la constancia son factores fundamentales para aprender a tocar música. Para adquirir esa disciplina, contar con un profesor ayuda bastante. Tiempo y formación guiada son herramientas claves para aprender música en la edad adulta.

 

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