El número de mujeres que se dieron de alta como trabajadoras autónomas creció 1,7% en España en el 2025 respecto al año anterior. Aún no tenemos los datos definitivos del 2026, pero todo apunta a que se mantiene la tendencia. A día de hoy, hay un número ligeramente superior de nuevas mujeres autónomas que de hombres.
El avance del emprendimiento femenino está en una dinámica imparable. El mundo de las empresas y de los negocios, que tradicionalmente se ha atribuido al hombre, encuentra actualmente en las mujeres un contrapunto interesante. Como en otros ámbitos de la vida y de la sociedad, la mujer está conquistando espacios que hasta ahora se le tenían vedados.
La mujer encaja bien en la dinámica del emprendimiento. Tradicionalmente, a las mujeres se les ha atribuido la gestión de la economía familiar. Son expertas en microeconomía y lo cierto es que siempre lo han hecho muy bien. Siendo objetivos, no varían mucho las pautas a seguir para gestionar una casa que para llevar un negocio. Aunque haya personas que se empeñen en negarlo.
En estos momentos, a nivel general, la mujer es más intrépida y menos conservadora que el hombre. Principalmente, entre las nuevas generaciones. Tal vez porque tiene menos que conservar y más que ganar.
Por otro lado, las tasas de desempleo, temporalidad y precariedad laboral son más altas en mujeres que en hombres. Por lo que autoemplearse es una buena opción para enfrentarse a un panorama laboral poco amigable. Cuando una mujer, por ejemplo, tiene hijos, empieza a encontrar ciertos obstáculos en el mundo laboral. Como, por ejemplo, la dificultad para conciliar la vida profesional y la familiar. La flexibilidad del autoempleo, aunque es más exigente, permite mejor hacer frente a ciertas eventualidades.
Estas son algunas razones que nos pueden explicar por qué hay cada vez más mujeres que se hacen autónomas.
El trabajo por cuenta propia aumenta más en las mujeres que en los hombres.
En el 2024 se dieron de alta 20.240 nuevas autónomas frente a 17.021 hombres. Emprender un negocio siempre es una aventura ilusionante. La idea de poner en marcha un proyecto propio, en el que tú eres quien lo diriges y no tienes que darle cuentas a un superior. Sin embargo, la página web Autónomas por la Igualdad opina que este aumento del emprendimiento femenino se está dando más por necesidad que por vocación. Según ellas, es una respuesta frente a la falta de oportunidades laborales reales.
El número de mujeres autónomas en España continúa creciendo, pero este aumento no debe interpretarse únicamente como una señal de progreso. Detrás de las cifras existe una realidad más compleja: para algunas mujeres, trabajar por cuenta propia representa una oportunidad para desarrollar un proyecto profesional, mientras que para otras se convierte en una alternativa ante las dificultades para acceder o mantenerse en el mercado laboral tradicional.
Los últimos datos reflejan esta evolución. De los 3.402.198 trabajadores autónomos registrados, 1.266.688 son mujeres y 2.154.359 son hombres. En el último año se incorporaron 20.382 nuevas autónomas, lo que supone un crecimiento del 1,6%. Entre los hombres, el aumento fue de 16.937 trabajadores, un 0,8%. Aunque la diferencia porcentual muestra un mayor crecimiento del colectivo femenino, la presencia de hombres continúa siendo claramente superior.
Desde Autónomas por la Igualdad (AxI) advierten de que una parte de este crecimiento puede estar relacionada con la necesidad y no exclusivamente con el deseo de emprender. Según señala su secretaria general, Pilar Mora, algunas mujeres recurren al autoempleo porque encuentran obstáculos relacionados con la edad, la maternidad, su situación migratoria o el hecho de residir en zonas rurales.
Además, el trabajo autónomo femenino se concentra especialmente en actividades como el comercio, los servicios personales, los cuidados y la hostelería. Son sectores donde pueden existir menores niveles de protección social y condiciones laborales más precarias. De esto, los sectores donde más crece el autoempleo femenino y del hecho de que las mujeres continúan siendo minoría en el colectivo de trabajadores autónomos, profundizaremos más adelante.
El crecimiento del número de autónomas plantea también nuevos retos. AxI reclama medidas que faciliten la conciliación y la corresponsabilidad, que mejoren la protección social y que permitan acceder a pensiones dignas. El objetivo, según esta organización, debería ser que emprender sea una decisión libre y una verdadera oportunidad profesional, y no una respuesta obligada ante las dificultades del mercado laboral.
Cómo hacerse autónoma.
Sea por vocación o por necesidad, lo cierto es que la mujer autónoma, al igual que el hombre, tiene que hacer una serie de trámites para legalizar su situación.
Si vas a comenzar una actividad por cuenta propia, el primer paso es poner en regla tu situación antes de empezar a trabajar. El alta como autónoma implica realizar varios trámites ante Hacienda y la Seguridad Social, además de otras gestiones que pueden depender del tipo de negocio que vayas a desarrollar.
El procedimiento comienza en la Agencia Tributaria, donde debes darte de alta en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores y comunicar la actividad que vas a realizar mediante el correspondiente epígrafe del IAE (Impuesto sobre Actividades Económicas). Este trámite permite a Hacienda conocer qué actividad desarrollas y determinar tus obligaciones fiscales. También tendrás que indicar aspectos como el régimen de IVA y la modalidad de tributación del IRPF que vas a adoptar, tributación por módulos o en régimen de estimación directa.
Después llega el alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Este trámite debe realizarse antes de iniciar la actividad y supone comenzar a cotizar mensualmente. La cuota que tendrás que pagar se determina actualmente en función de tus rendimientos netos previstos y de los tramos establecidos por la Seguridad Social. Por eso es importante calcular bien tus ingresos y gastos antes de elegir tu base de cotización.
Como autónoma, también tendrás que cumplir periódicamente con tus obligaciones fiscales. Dependiendo de tu actividad, tendrás que presentar declaraciones trimestrales de IVA e IRPF y, posteriormente, realizar la correspondiente declaración anual. Conservar facturas, justificantes y otros gastos relacionados con el negocio será fundamental para llevar correctamente la contabilidad y aplicar las deducciones que correspondan.
Determinados negocios requieren trámites adicionales. Puede ser necesario comunicar la apertura de un centro de trabajo, solicitar una licencia municipal o cumplir requisitos específicos relacionados con la actividad, el local o la contratación de trabajadores.
Aunque todos estos trámites los puedes hacer tú directamente, los asesores de Coma & Roig, una asesoría de Barcelona que lleva más de 30 años ayudando a autónomos, empresas y particulares, recomiendan recurrir al asesoramiento de profesionales, ya que las gestiones pueden llegar a ser un poco liosas. Lo mejor para la emprendedora es centrarse en poner en marcha el negocio, que ya tiene mucho trabajo de por sí, y delegar las tareas burocráticas en profesionales.
Los sectores donde más crece el autoempleo femenino.
Las actividades sanitarias, la economía del cuidado, el comercio al por menor y la enseñanza parecen ser, según la revista Business Insider, los sectores donde más está creciendo el autoempleo femenino.
Los datos muestran que las actividades sanitarias y los servicios sociales concentran el 26,2% del autoempleo femenino que se está creando en los últimos años, situándose claramente a la cabeza. Se trata de un ámbito amplio que incluye desde profesionales que ponen en marcha clínicas dentales, centros sanitarios especializados o consultas privadas, hasta mujeres que desarrollan servicios relacionados con el cuidado de personas mayores, enfermos o personas dependientes.
El comercio al por menor representa el 22,4%, lo que demuestra el peso que continúa teniendo esta actividad entre las emprendedoras. Tiendas de alimentación, moda, productos especializados, pequeños establecimientos de barrio o comercios electrónicos son algunas de las opciones que pueden encontrarse dentro de este grupo. La transformación digital también permite que muchas de estas iniciativas puedan realizarse desde casa, poniendo en marcha una tienda online o una web de servicios, con una menor inversión inicial y la posibilidad de teletrabajar.
Con un 13,1% aparecen las actividades educativas, culturales y deportivas. Aquí encontramos academias, centros de formación, profesoras de clases particulares, profesionales vinculados a actividades artísticas y culturales, entrenadoras personales o especialistas que ponen en marcha pequeños centros deportivos y de bienestar.
Los denominados otros servicios reúnen el 12,7%. Es una categoría variada en la que tienen cabida negocios relacionados con la estética, peluquería, imagen personal, limpieza, reparaciones o diferentes servicios dirigidos tanto a particulares como a empresas.
Solo el 10,3% del autoempleo femenino corresponde a actividades profesionales, científicas y técnicas. En este grupo podemos encontrar arquitectas, diseñadoras, ingenieras, consultoras, abogadas, profesionales de la comunicación o especialistas que deciden ofrecer sus conocimientos directamente al mercado.
Aún seguimos siendo minoría.
Aunque el crecimiento del colectivo de trabajadores autónomos en la última década tiene nombre de mujer, un aumento de un 13,9%, frente a un 4,8% de hombres, según datos proporcionados por ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos), lo cierto es que la presencia total de mujeres en este colectivo sigue siendo menor que la de los hombres. Un 37,1% del total. 1.2 millones de mujeres autónomas, frente a 2.1 millones de hombres que trabajan por cuenta propia. Hay casi el doble de hombres autónomos que de mujeres. En autoempleo femenino estamos por encima de la media de la Unión Europea, pero lejos de la que debería ser una relación equitativa.
También hay que señalar que la presencia de mujeres autónomas no es igual en todo el territorio nacional, ni su número ha crecido de manera homogénea en todo el país.
La presencia de mujeres autónomas presenta importantes diferencias según la comunidad autónoma. Aunque en todas ellas los hombres siguen siendo mayoría, Asturias, con un 41,7%, y Galicia, con un 40,8%, son las únicas regiones donde las autónomas superan el 40% del total. También se encuentran por encima de la media nacional el País Vasco (39,0%), Cantabria (38,9%), Canarias (37,8%), la Comunidad Valenciana (37,4%), Madrid (37,4%) y Andalucía (37,3%).
En el extremo contrario aparece Castilla-La Mancha, donde las mujeres representan el 33,2% del colectivo, frente al 66,8% de los hombres. Si se tienen en cuenta las ciudades autónomas, Melilla presenta la proporción femenina más baja, con un 28,6%.
La evolución durante la última década también muestra diferencias significativas. A pesar del crecimiento general del autoempleo femenino, siete territorios terminaron el periodo con menos autónomas: Ceuta (-10,5%), Galicia (-7,7%), Asturias (-7,4%), Aragón (-4,1%), Castilla y León (-3,6%), La Rioja (-3,4%) y País Vasco (-0,7%).
En cambio, Canarias registra el mayor incremento, con un 36,0%, seguida de Andalucía e Islas Baleares, ambas con un 28,1%, y la Comunidad de Madrid, con un 27,5%. Estos datos reflejan que el avance del autoempleo femenino no ha sido homogéneo. Además, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Navarra presentan una circunstancia particular: aumentó el número de autónomas mientras disminuía el de hombres cotizantes en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. (RETA)
Más ayudas para consolidar la dinámica.
El crecimiento del número de emprendedoras es una buena noticia tanto para las mujeres como para la economía del país. Por esta razón, entre muchas trabajadoras autónomas, asociaciones de mujeres y asociaciones de autónomos, se exigen más ayudas públicas para consolidar y ampliar la tendencia. Unas propuestas alineadas con las políticas de igualdad y con el periodo de crecimiento económico que estamos atravesando.
El primer reto al que se enfrentan las mujeres emprendedoras, al igual que los hombres, es el problema de la financiación. Disponer de suficientes recursos como para poner en marcha un proyecto de emprendimiento. En este sentido, sería interesante que las administraciones públicas dieran más ayudas, subvenciones y créditos públicos a bajo interés a las mujeres que se proponen emprender. Ya que son ellas las que están tirando del carro del emprendimiento.
También sería conveniente mejorar las prestaciones, un poco maltrechas en el caso de los trabajadores por cuenta propia. Especialmente en el periodo de baja por maternidad, baja laboral por enfermedad y jubilación.
Por otro lado, sería interesante fomentar el autoempleo femenino en el entorno rural. Ya que es una medida que ayuda a luchar contra la despoblación y es una palanca para levantar la economía de estas zonas del país.
Se trata de darle calor a un fenómeno económico interesante y positivo.



