¿Reforma integral o por partes? Esta es una de las preguntas que nos formulamos cuando nos planteamos poner al día nuestro hogar. Cuando vemos que hay que cambiar los muebles y darle una mano de pintura a las paredes o cuando nuestras circunstancias personales han cambiado y necesitamos adaptar la casa a ellas. Yo he emprendido las dos. La reforma parcial y la integral. Y te puedo decir que con una reforma integral te ahorras dinero, si sumas todas las reformas parciales, y la casa queda mucho mejor.
Cuando me compré una casa con una hipoteca a 35 años, sabía que con el tiempo terminaría haciendo lo mismo que mis padres. A medida que la casa se fuera desgastando por el uso, un año me plantearía cambiar la cocina, al año siguiente el baño. Un verano pintaría todo el piso, y así poco a poco hasta dejar la vivienda como nueva. Y lo hice, cambié la cocina, reformé el baño con la excusa de instalar un plato de ducha y preparé la habitación de los niños cuando se hicieron mayores. Lo iba haciendo poco a poco. Conforme iba ahorrando dinero.
Cuando me divorcié, decidí con mi exmujer vender la casa. Liquidar con el dinero de la venta la hipoteca y repartirnos las ganancias. Los pisos en la ciudad se habían revalorizado desde que compramos el nuestro y sabíamos que podíamos sacar con la venta un buen pico. Decidimos meternos entonces en una reforma integral. Ayudaría a vender más rápido la vivienda; quizás sacáramos un poco más de dinero. Pero, sobre todo, queríamos borrar el rastro de una vivienda vivida. Lavarle la cara. Quedó tan bien la casa después de la reforma que costaba desprenderse de ella.
Quizás el mayor inconveniente de emprender una reforma integral es que tienes que desembolsar todo el dinero de golpe. Pedir un préstamo o tirarte un tiempo ahorrando. Pero vale la pena.
Toda reforma requiere coordinar a varios profesionales.
Cuando queremos reformar una vivienda, llamamos a una empresa de reformas y pensamos que con eso ya está todo. La situación es más complicada. Nos dicen los jefes de obra de El Baúl, una empresa de reformas y decoración de Móstoles (Madrid), que realiza tanto reformas de habitaciones como reformas integrales, que para hacer cualquier tipo de reformas tienes que coordinar todo un abanico de profesionales. Deben trabajar en torno a un proyecto, respetando unos plazos de entrega y sin obstaculizarse unos a otros, de manera que la reforma salga rodada. No es una tarea fácil.
En una reforma intervienen albañiles, fontaneros, pintores, electricistas, carpintería de aluminio, carpintería de madera, instaladores de muebles, etc.
Los puedes necesitar tanto para reformar una cocina como para reformar toda la vivienda. Una característica que hace que una reforma integral sea provechosa. Ya que estos profesionales pueden trabajar más seguido, sin tantas interrupciones y durante más tiempo. Con la reforma integral el tiempo que se ahorra en actualizar la vivienda es considerable. Y cuando hablamos de tiempo en el sector de la construcción, nos estamos refiriendo a dinero. Ya que uno de los principales gastos de una reforma es el pago de las horas de trabajo de los profesionales.
De todo esto hablaremos más en profundidad a lo largo del artículo. Pero hay que tener en cuenta a la hora de tener un resultado homogéneo, que se corresponda con la idea de vivienda que quiere conseguir el cliente con la reforma, al hacerlo todo de golpe es más sencillo.
Planificar la reforma.
La interiorista murciana Paola García señala en una entrevista que concedió al periódico La Verdad que toda reforma integral es un trabajo personalizado. Ninguna reforma es igual. Ya no solo por las características de la vivienda, sino porque las necesidades y expectativas de cada cliente varían. Tener experiencia en el sector ayuda, sobre todo a resolver los problemas e imprevistos que surgen a lo largo de la obra, pero, al final, se trata de conseguir un resultado que satisfaga al propietario de la casa.
La planificación es el punto de partida de cualquier reforma integral. Antes de comenzar las obras, es necesario definir con claridad qué se quiere modificar, qué materiales se utilizarán y cómo quedará distribuida la vivienda. Todo ello debe quedar recogido en un proyecto elaborado con el arquitecto o el responsable de la obra. El responsable que dirige la reforma tendrá muy en cuenta las instrucciones del cliente, pero es él quien elabora el proyecto. Teniendo en cuenta que algunas veces los encargos de los clientes no se pueden ejecutar o resultan demasiado costosos. Este proyecto debe ser consensuado.
Una de las grandes ventajas de contratar una reforma integral es que existe un profesional o empresa encargada de coordinar todos los trabajos. El propietario no tiene que ponerse en contacto con cada gremio ni organizar horarios. Esta coordinación permite aprovechar mejor el tiempo y realizar diferentes trabajos de manera simultánea.
Disponer de toda la vivienda para realizar la obra facilita que los profesionales puedan trabajar con mayor libertad. Aunque durante el proceso sea necesario abandonar temporalmente el domicilio, esta circunstancia permite ejecutar actuaciones que serían más complicadas si los propietarios permanecieran en la vivienda. Al finalizar, el resultado puede ser prácticamente el de una casa completamente nueva.
Otro aspecto que simplifica considerablemente el proceso es la gestión administrativa. En función del tipo de actuación, pueden ser necesarios determinados permisos, licencias o comunicaciones ante el ayuntamiento. En muchas reformas integrales, la empresa contratada se encarga de gestionar la documentación y de comprobar qué trámites son necesarios.
De esta forma, el propietario puede concentrarse en decidir cómo quiere que sea su nueva vivienda y dejar en manos de profesionales la organización de los trabajos, la coordinación de los oficios y buena parte de las gestiones asociadas a la reforma. La planificación y la coordinación son, por tanto, dos elementos fundamentales para conseguir una obra ordenada y eficiente.
Las ventajas de la reforma integral.
Si comparamos una reforma integral con una sucesión de pequeñas obras, las ventajas empiezan a verse con bastante claridad. La primera es que permite plantear la vivienda como un conjunto. En lugar de decidir hoy cómo reformar la cocina y dentro de unos años qué hacer con el salón. Todo se diseña desde el principio buscando una armonía estética y funcional.
Aunque una reforma integral exige realizar una inversión importante de una sola vez, también puede resultar más económica a medio y largo plazo. Al concentrar los trabajos, se reducen desplazamientos, montajes y actuaciones que tendrían que repetirse si la vivienda se reformara por fases.
Precisamente, otra de sus ventajas es que permite acortar la duración global de las obras. Los distintos gremios pueden trabajar de manera coordinada y realizar varias actuaciones simultáneamente. Esto no solo puede reducir el coste de la mano de obra, sino que evita que los propietarios tengan que convivir durante años con obras, ruidos y polvo.
La reforma integral ofrece además la oportunidad de actualizar las instalaciones de la vivienda. Electricidad, fontanería, calefacción o climatización pueden renovarse de manera conjunta, adaptándolas a las necesidades actuales y a las exigencias técnicas correspondientes. Es una intervención que permite solucionar problemas que quizás permanecen ocultos cuando únicamente se reforma una habitación.
Otro punto importante es el aprovechamiento del espacio. Al actuar sobre toda la vivienda, resulta más sencillo cambiar la distribución, ampliar determinadas estancias, eliminar obstáculos o crear espacios más funcionales. Una reforma parcial deja muchas veces condicionada cualquier modificación por lo que ya existe en la casa y no se pretende cambiar.
Con la reforma integral hay que considerar la posible revalorización del inmueble. Una vivienda actualizada, bien distribuida y con instalaciones renovadas puede resultar más atractiva para futuros compradores o inquilinos. Y todo ello se consigue concentrando las molestias en un único periodo de obras. Una vez terminado, el propietario puede disfrutar de una vivienda renovada sin tener pendiente una nueva reforma para acometer pasado un tiempo.
Trucos para ahorrar dinero en una reforma integral.
Existen formas de controlar el presupuesto de una reforma integral y evitar que la factura final se dispare. El primer ahorro empieza antes de levantar una sola pared. Debemos definir con precisión qué queremos hacer. Cuanto más claro esté el proyecto, desde la distribución hasta los materiales y acabados, menos posibilidades habrá de que aparezcan modificaciones costosas durante la obra.
Resulta aconsejable pedir varios presupuestos y compararlos con calma. El periódico El Mundo recoge que la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) recomienda pedir 3 presupuestos de reforma para escoger el que más nos satisfaga. No debemos fijarnos únicamente en la cifra final, sino comprobar qué incluye cada propuesta, qué calidades ofrece y qué trabajos quedan fuera. Un presupuesto aparentemente barato puede terminar saliendo más caro si posteriormente aparecen numerosas partidas adicionales. Siempre que el proyecto esté suficientemente definido, es conveniente pactar un precio cerrado. Esto nos va a aportar una mayor seguridad económica.
Otro aspecto que ayuda a ahorrar es planificar correctamente los trabajos. Una buena coordinación entre albañiles, electricistas, fontaneros, carpinteros y demás profesionales evita tiempos muertos y desplazamientos innecesarios. Para conseguirlo, es fundamental mantener una comunicación fluida con la empresa responsable de la reforma y resolver rápidamente cualquier duda que pueda afectar al desarrollo de la obra.
Los cambios durante la reforma son uno de los principales enemigos del presupuesto. Si el propietario decide modificar la distribución, cambiar un material o añadir una nueva actuación, debe conocer previamente cuánto va a costar y cuánto tiempo añadirá al proyecto. Lo recomendable es dejar cualquier modificación por escrito antes de ejecutarla.
También podemos ahorrar dinero eligiendo bien los materiales. No siempre lo más caro es lo mejor. Existen alternativas con una buena relación entre precio, calidad y durabilidad. Del mismo modo, conviene invertir especialmente en elementos difíciles de sustituir posteriormente, como las instalaciones.
Contratar profesionales con experiencia puede parecer más caro inicialmente, pero nos va a dar seguridad y puede que hasta nos salga más barato, ya que ayuda a evitar errores que después obligan a repetir trabajos. Aunque se haya planificado todo cuidadosamente, conviene reservar aproximadamente entre un 5 y un 10 % del presupuesto para imprevistos. Esa pequeña previsión puede evitar que una sorpresa termine desequilibrando toda la reforma.
La comunicación entre el constructor y el cliente es clave.
El portal Interempresas afirma que una de las claves de que una reforma sea un éxito es que haya una comunicación fluida y clara entre el cliente y el profesional encargado de dirigir la obra.
La confianza entre el cliente y la empresa de reformas es uno de los aspectos más importantes. Reformar una vivienda significa alterar durante semanas el espacio que consideramos nuestro hogar, convivir con ruido, polvo y trabajadores y aceptar numerosos cambios. Por eso, el cliente necesita sentir que tiene el control y que sabe en todo momento qué está sucediendo.
Uno de los principales motivos de desconfianza aparece cuando el presupuesto no es suficientemente claro. Un documento detallado debe explicar cada partida, los materiales, las calidades y el coste de los trabajos. Comparar únicamente el precio final de varias empresas puede llevar a decisiones equivocadas si una de ellas incluye servicios o materiales que las demás no contemplan.
La planificación también resulta fundamental. Conocer las distintas fases de la reforma y disponer de un calendario aproximado permite reducir la incertidumbre y detectar posibles retrasos. Además, cualquier modificación que aparezca durante la obra debería comunicarse al cliente antes de ejecutarse, explicando sus consecuencias económicas y el cambio de los plazos.
La tecnología puede convertirse en una gran aliada para reforzar esta relación. Los programas de diseño permiten mostrar en la pantalla del ordenador cómo quedarán las diferentes estancias antes de comenzar los trabajos. De esta forma, el propietario puede visualizar materiales, distribución y acabados y tomar decisiones con mayor seguridad.
Del mismo modo, las plataformas digitales facilitan el seguimiento de la reforma. Fotografías, avances, avisos y comunicaciones pueden consultarse desde el teléfono móvil. El cliente deja así de ser un mero espectador y participa activamente en el proyecto. La transparencia, en definitiva, no solo evita malentendidos: convierte una reforma que puede generar preocupación en un proceso más previsible y satisfactorio.



