¿Te ves más guapa con estos trucos?

guapa

Todos los días salen tratamientos super novedosos y espectaculares para que la mujer «se vea más guapa«. ¿Alguna vez has visto estos anuncios para los hombres? ¿Por qué sale solo para las mujeres, a los hombres no les preocupa esto, o es que a los hombres no se les exige esta belleza que se nos exige continuamente a nosotras?

Todo esto me crispa, porque yo siempre soy de las que ha pensado que una mujer no necesita remedios mágicos y espectaculares para verse bonita, ¡porque ya lo es! Nos han vendido la moto de que, cuando nos hacemos mayores, dejamos atrás nuestros mejores años, y que tenemos que cuidarnos más para seguir siendo guapas y seguir gustándole a nuestros maridos… cuando la realidad es que, tal y como somos, ya somos las más guapas del mundo entero.

Hoy me gustaría explicarte los trucos para verte más guapa más de lo común, no porque no funcionen (que sí, que hacen su magia), sino para recordarte que, ante todo, tienes que verte guapa siempre, te hagas lo que te hagas (aunque no te hagas nada).

 

Cremas antiedad

Las cremas antiedad (o antiarrugas) son de las primeras cosas que aparecen cuando pensamos en cuidarnos la cara. Suelen llevar ingredientes como el ácido hialurónico, el retinol, la vitamina C o el colágeno. Su función principal es hidratar, dar luz y mejorar un poco la textura de la piel con el uso constante: no borran arrugas de un día para otro ni te cambian la cara, pero sí ayudan a que la piel se vea más fresca.

Normalmente, se usan mañana y noche, y los resultados se notan tras varias semanas, no antes. La duración depende del tamaño del bote, pero lo habitual es uno o dos meses. Funcionan, sí, pero funcionan mejor cuando se usan sin obsesionarte. No pasa nada si un día no te la pones, y tampoco pasa nada si decides no usar ninguna. La piel no se estropea por eso.

A veces parece que, si no usas una crema concreta, estás haciendo algo mal. Tu cara no necesita estar perfecta para ser bonita, solo necesita ser tu cara.

 

Sérums faciales

El sérum es como el hermano pequeño de la crema, pero mucho más concentrado: viene en botecitos pequeños y suele ser más caro, lo que ya nos debería poner un poco en alerta. Se aplica antes de la crema y va directo al grano: manchas, hidratación, firmeza o luminosidad. Los ingredientes suelen ser similares a los de las cremas, pero en mayor cantidad, por eso muchas personas piensan que es mucho más bueno.

La realidad es que se nota antes que una crema, sobre todo en la textura de la piel y en la frescura que deja. A las dos o tres semanas muchas personas dicen que su piel está más suave o con mejor tono, aunque no siempre haya un cambio radical. La duración del bote es corta porque se usan pocas gotas, así que hay que ser constante para ver resultados.

Sirve, claro que sirve, y si lo usas, perfecto. Si no, tampoco pasa nada, no estás dejando escapar ningún secreto de la juventud eterna. Es solo un producto más, y tu cara sigue siendo tu cara, con sérum o sin él.

 

Maquillaje efecto “buena cara”

El maquillaje no cuida la piel, pero sí cambia cómo nos vemos en el espejo y nos da esa sensación de estar más despiertas y arregladas. Se trata de realzar lo que ya tenemos.

Los productos más comunes son bases hidratantes, correctores fluidos y coloretes en crema. Cada uno cumple su función: la base unifica, el corrector disimula imperfecciones y el colorete da un toque de frescura. Todo dura lo que dura el maquillaje en la cara, es decir, un día. Se quita y listo. No deja efecto a largo plazo ni cambia la piel de manera permanente, pero cumple su función mientras lo llevas puesto.

Funciona porque nos vemos más descansadas, más uniformes y con mejor tono, pero no es una careta ni una obligación. También está bien salir sin nada, con la cara lavada y natural. No significa estar menos arreglada, solo significa estar como eres, y eso siempre vale.

 

Parches para ojos y mascarillas

Hidratan, refrescan y hacen que la piel se vea más lisa durante unas horas, justo cuando necesitamos un pequeño empujón. Los ingredientes más comunes son ácido hialurónico, cafeína o aloe vera, que ayudan a calmar la piel y darle un aspecto más uniforme y descansado.

Muchas personas los usan antes de un evento o cuando notan que su cara está cansada, con ojeras o hinchada. Son una especie de “solución express” para verse más despiertas y arregladas sin tener que recurrir a maquillaje pesado. Se aplican fácilmente y se dejan actuar el tiempo que indica cada producto, normalmente entre 10 y 20 minutos.

El efecto dura poco, normalmente ese mismo día. Funcionan como un pequeño extra de cuidado, pero no como un tratamiento que transforme la piel con el tiempo. Son útiles cuando quieres verte mejor rápido, pero no son milagros ni obligatorios para verte bien.

Tampoco pasa nada si no los usas nunca porque tu piel ya es bonita tal como es, con o sin parches o mascarillas.

 

Productos para cejas laminadas

El efecto es claro: cejas más pobladas, peinadas hacia arriba y con una forma mucho más definida. Para conseguirlo, se usan geles fijadores, jabones especiales o kits completos que incluyen productos de fijación y nutrición.

El efecto con productos diarios dura todo el día y se quita al desmaquillar. Los kits más completos pueden durar varias semanas, pero requieren cuidado. Funcionan porque ordenan la ceja y hacen que se vea más llena.

Levellash, tienda de cosméticos muy potentes para la belleza femenina (entre ellos, para las pestañas estilo laminado), siempre nos recuerda que, “para un buen efecto de cejas laminadas en casa, es clave usar productos específicos que fijen sin resecar y nutrir el vello, así las cejas mantienen su forma sin dañarse”. Y tiene sentido.

Aun así, no tener las cejas perfectas no va a hacer que te veas fea. Recuerda: no necesitas NADA para verte bonita, ¡porque ya lo eres!

 

Tratamientos capilares de brillo y suavidad

Champús especiales, mascarillas intensivas, aceites y tratamientos sin aclarado. Todo esto promete un pelo más brillante, suave y manejable. Los ingredientes más comunes son keratina, aceites naturales y proteínas, que ayudan a nutrir el cabello y a darle un aspecto más cuidado. Algunos productos también buscan controlar el frizz o dar volumen, dependiendo de lo que necesite tu pelo.

El efecto se nota desde el primer uso, sobre todo en el brillo y en el tacto. Dura hasta el siguiente lavado o unos días si usas productos sin aclarado. Funcionan, claro, pero no transforman tu pelo en otro distinto ni lo hacen más valioso.

Pero recuerda que tú has nacido con un pelo precioso y que no necesita que le eches nada extraordinario para que se vea bien.

 

Autobronceadores

Los autobronceadores se usan para dar color a la piel sin exponerse al sol. Vienen en varias presentaciones: crema, mousse o gotas, según lo que te resulte más cómodo. El ingrediente clave en todos ellos es la dihidroxiacetona, que reacciona con la piel y genera ese tono bronceado que muchas personas buscan.

El color suele aparecer a las pocas horas de aplicarlo y dura varios días. La duración depende de la frecuencia de duchas, la exfoliación y cómo trates la piel, pero siempre desaparece gradualmente. Funciona muy bien si se aplica con cuidado, usando guantes o aplicadores especiales para que no queden marcas ni manchas. Si no se aplica con cuidado, pueden salir zonas más oscuras o parches que no se ven uniformes.

Solo sirve si te gusta verte más morena, pero no pasa nada si tu piel es clara. El color no define lo guapa que eres, es solo un tono más, un cambio temporal que puedes probar si te apetece.

 

Recuerda que lo más importante es que tú eres preciosa tal y como eres

No voy a decir que todo esto (y mucho más) de lo que te he nombrado no sirve, porque no sería verdad. Sirven: ayudan, acompañan y a veces levantan hasta el ánimo. Pero el problema empieza cuando creemos que, sin todo, esto no somos suficientes, cuando parece que, si no hacemos algo, estamos fallando. La sociedad insiste en que siempre hay que mejorar, corregir, tapar o cambiar, que hay que parecer más joven, más fresca, más arreglada.

No necesitamos liftings, ni tratamientos caros, ni rutinas infinitas para ser guapas. No necesitamos gustar más, ni parecernos a nadie, porque ya somos válidas tal y como somos hoy, con o sin ojeras, con cejas despeinadas o con el pelo recogido sin pensar. ¡Que nadie nos convenza de lo contrario!

Si quieres usar productos, úsalos porque te apetece, no porque te sientas obligada para verte más guapa, ¡porque ya lo eres! Y, si no quieres usar nada, también está bien. Que el mundo diga lo que quiera. Nosotras ya sabemos la verdad.

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